Las experiencias dolorosas del pasado te marcan, pero hay un núcleo libre y sano. AhÃ, en lo profundo de tà misma está la voz de Dios. Escúchala.
Hace unos dÃas mientras preparaba una charla para un grupo de mujeres jóvenes, estuve recordando la historia de aquella niña que creció sintiéndose fea, tonta y rechazada por los demás. Lamentablemente durante muchos años su personalidad se vio truncada por una serie de miedos, inseguridades y dudas acerca de su propia identidad, capacidad y valÃa.